Presentación del libro Santa Marina Golf y Naturaleza

Presentación del libro Santa Marina Golf y Naturaleza

25/08/2009

Presentación del libro Santa Marina Golf y Naturaleza

El libro Santa Marina Golf y Naturaleza se ha presentado en sociedad, una obra en la que, además de contar la construcción del campo en…

El libro Santa Marina Golf y Naturaleza se ha presentado en sociedad, una obra en la que, además de contar la construcción del campo en el Parque Natural de Oyambre, se documenta toda la protección medioambiental que tuvo y ha mantenido desde entonces. No en vano, en 2007 recibió el premio Madera Verde al club más respetuoso con el Medio Ambiente.

Después de tres años de estudios, el naturalista local Jesús García Díaz ha catalogado y fotografiado en sus 120 hectáreas más de 500 especies naturales, entre fauna y flora, algunas únicas en Europa. Todo ello recogido en un volumen de 218 páginas a todo color, cuidadosamente editadas, con unas imágenes de una belleza singular.

Un campo de golf diferente, un libro diferente

Desde su concepción inicial, Santa Marina estaba llamada a ser una referencia distinta y distintiva de lo que debe ser un Campo de Golf.

Para ello se fundieron dos antecedentes sin los cuales tal vez nunca hubiéramos conocido un resultado tan sorprendente, no sólo en lo que a concepto de juego se refiere sino también -y muy especialmente- en lo que de tratamiento y preservación del medio natural tiene.

Así, al formar los terrenos parte de un Mayorazgo, su gran extensión encerraba múltiples rincones de una naturaleza singular apenas alterados, que por la idea que su creador, Severiano Ballesteros, planteó para su ejecución (la de un campo especial cuyo terreno impusiera muchas exigencias técnicas), se han visto conservados y protegidos dentro del recinto.

Desde su inauguración, el 21 de diciembre de 2001, Santa Marina viene poniendo de manifiesto que la preservación de la naturaleza es posible y resulta perfectamente compatible con la implantación de un Golf, concebido con respeto al medio natural y el patrimonio heredado.

Hoy, el Campo se ha convertido en una referencia en el mundo del Golf y más allá de lo deportivo, habiendo disfrutado de uno de sus momentos más gratificantes a finales de 2007, con el reconocimiento del Premio “Madera Verde” de Responsabilidad Ambiental para campos de golf, certamen que tiene por objeto la valoración de los esfuerzos medioambientales de estas instalaciones en toda España.

Por ello estamos ante un campo de golf diferente y muy especial. Pero no se trata de un Campo que fascine solamente a los practicantes y aficionados, sino también un escenario de vida capaz de encariñar a toda persona sensible a los valores del medio natural.

El refugio de vida que se esconde dentro de Santa Marina supone una invitación permanente a descubrir todas las criaturas que se refugian en las diversas comunidades vegetales y ecosistemas diferentes con los que nos vamos encontrando al mismo ritmo que evoluciona el juego.

Fruto de ese permanente acercamiento a la naturaleza que atesora Santa Marina es el libro que hoy se presenta ante el público. Detrás de cada una de sus imágenes (insólitas tratándose de un campo de golf) o de los textos explicativos que más recuerdan a una obra de divulgación hay volcadas ingentes dosis de fascinación.

Las extensas e intensas horas de estudio sobre el terreno han tomado cuerpo sobre un libro que, magníficamente editado, quiere compartir este tesoro natural descubierto con todos los lectores.

Por ello, el libro “Santa Marina. Golf y Naturaleza” rompe con los esquemas clásicos de una obra dedicada a este tipo de espacios deportivos, para zambullirnos en un pequeño universo de vida silvestre que convive en plena armonía con el recorrido de dieciocho hoyos y quienes lo afrontan.

El libro también ha servido como excelente pretexto para abordar un minucioso estudio de la biodiversidad que encierra, realizado a lo largo de casi dos años, y fruto de ello es el exhaustivo inventario con el que se cierran sus páginas, en el que se incluyen muchas especies citadas por primera vez dentro del entorno del Parque natural de Oyambre, donde está incluido el terreno de juego.

Avanzando algunos datos de la deslumbrante biodiversidad de este Campo de Golf podemos decir que éste acoge, como una auténtica reserva natural 300 especies vegetales superiores, contando además con 200 especies de fauna vertebrada que viven en este recinto o desarrollan parte de sus vidas dentro de él, bien como territorio de caza, lugar de refugio, zona de cría o espacio para su invernada.

Particularmente, algunos grupos vegetales están representados con una riqueza desbordante, como los helechos, que cuentan con 24 especies (de las cuales siete suponen nuevas aportaciones a los inventarios de la zona), o las orquídeas, de las que se han detectado7 especies, en su mayoría de presencia desconocida hasta ahora en Oyambre.

Algunas presencias resultan de obligada referencia, como el Acónito amarillo o matalobos, la planta más venenosa de Europa, que ha encontrado aquí un refugio excepcional lejos de sus altas montañas, siendo la de Santa Marina la colonia más próxima al mar que se conoce; y también flora tan peculiar como el Ajo de oso y el Sello de Salomón, ambos propios de bosques de montaña, la bella y rarísima Hierba madrona, parásita de las raíces de las riberas, o el Tocio o roble negro, propio del sur de Cantabria y La Meseta).

De entre la fauna, cabe destacar especies tan singulares como valiosas a la hora de evaluar la calidad ambient5al del territorio, como la nutria y el martín pescador de sus ríos, la marta y el azor de sus bosques, o anfibios tan singulares como la Rana bermeja, la Rana de San Antón y el Tritón alpino.

Todo lo anterior es tan sólo el primer apunte de la arrolladora naturaleza que envuelve al Campo de Golf de Santa Marina, y testimonio fehaciente de que las obras del hombre pueden llevar la impronta de su condición racional si se llevan a cabo con la sensibilidad y voluntad que nuestro angustiado Planeta demanda.

Jesús García Díaz

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