Preparación física: Los hidratos de carbono (1) (abril 2003)

Preparación física: Los hidratos de carbono (1) (abril 2003)

23/10/2013

Preparación física: Los hidratos de carbono (1) (abril 2003)

Los hidratos de carbono y las grasas son los combustibles usados para realizar el ejercicio muscular. Los requerimientos varían según el tipo de ejercicio, la…

Los hidratos de carbono y las grasas son los combustibles usados para realizar el ejercicio muscular. Los requerimientos varían según el tipo de ejercicio, la intensidad y la duración de la sesión de entrenamiento y las condiciones individuales de forma física. Pero, una cosa está clara, da igual el tipo de deporte, ya que siempre se está usando glucógeno. No se podría hacer ejercicio sin él. La cantidad de glucógeno de los músculos determinará la intensidad y duración del ejercicio. Así, niveles bajos de glucógeno llevan a la fatiga prematura, mientras que niveles altos del mismo permitirán entrenar con más intensidad y más tiempo.

Gastar y repostar

Sin duda, el glucógeno es el combustible más valioso e importante para la práctica de cualquier tipo de ejercicio. Cuando nosotros realizamos un viaje en coche, llenamos de combustible el depósito y al final está casi vacío. Para continuar el viaje hay que repostar de nuevo. Pues lo mismo pasa en el organismo: para realizar una actividad deportiva debemos tener los depósitos de combustible llenos, y en el camino y/o al terminar, volver a llenarlos para poder continuar con actividades posteriores. Si no se hace, el rendimiento posterior será deficiente, y el organismo (el coche) se detendrá.

El glucógeno es la forma que tiene el organismo para almacenar la glucosa. Una vez que los almacenes de hígado y músculo están llenos de combustible, el exceso de glucosa que le sobra acabará convirtiéndose en triglicéridos, es decir, en grasas, almacenándose en el tejido adiposo. De aquí, que cuando comemos gran cantidad de dulces, chucherías, chocolate, bombones, bollos,… se engorda si la actividad que realizamos no es suficiente como para quemar todos esos azúcares.

Los almacenes de glucógeno tienen una capacidad limitada que no permiten vivir de esas reservas más de 24 horas. Por eso es necesario tomarlas diariamente en nuestra dieta y en una proporción equivalente a su consumo. Además de cómo combustible para hacer ejercicio, el organismo necesita de los azucares para realizar funciones vitales relacionadas con el funcionamiento del cerebro, los tejidos, etc. De ahí la importancia de mantener los depósitos de glucógeno a unos niveles aceptables.

Almacenes de energía

El músculo almacena cuatro veces más de glucógeno que el hígado, pero lo utiliza exclusivamente para su propia obtención de energía. El hígado es, en cambio, un exportador de glucosa para abastecer a los tejidos e incluso al músculo cuando disminuyen sus reservas. Pero esa cantidad de almacenamiento del hígado (80-100 gr) es muy pequeña para lo que los tejidos necesitan. En reposo, el consumo de los que más la utilizan (cerebro, corazón, riñón, músculo) supera los 300 gr. por día.

Pero si el organismo convierte la glucosa sobrante en grasa, ¿por qué no pasa la grasa a hidratos de carbono?. Eso se debe a que los humanos –y los animales en general– no estamos capacitados para realizar ese proceso, por lo que debemos tomarla a diario y almacenarla como glucógeno.

Por Francisco Fernández

Preparador físico de los Equipos Nacionales de Golf

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