En el capítulo anterior hablamos de la importancia que tienen los Hidratos de Carbono para el funcionamiento del organismo como combustible necesario para hacer una actividad cotidiana o una actividad física. Ahora vamos a ver qué son los hidratos de carbono, sus clases y qué alimentos los contienen.
Uniones de carbono e hidrógeno
A grandes rasgos, los hidratos de carbono, también llamados carbohidratos, azúcares o glúcidos, están formados por carbono, hidrógeno y oxígeno y, según el número de unidades que componen su molécula, se denominan:
-Monosacáridos (una), entre los que destacan, energéticamente, la glucosa, la galactosa y la fructosa.
-Disacáridos (dos), con mención especial para la lactosa, la maltosa y la sacarosa.
-Oligosacáridos (de tres a diez) como la rafinosa.
-Polisacáridos (de cientos de unidades) entre los que se encuentra el glucógeno y la celulosa.
Hay dos tipos de hidratos de carbono, según tengan que ser digeridos o no para facilitar su peso del intestino a la sangre y poder ser utilizados por el organismo, y son:
1. Hidratos de Carbono simples o rápidos: Principalmente, los monosacáridos y disacáridos. Estos no necesitan digestión o es muy fácil, por lo que pasan rápidamente a la sangre.
2. Hidratos de Carbono complejos o lentos: Generalmente son polisacáridos, que van en alimentos con fibra y que necesitan de una digestión más lenta, lo que hace que pasen de forma progresiva a la sangre.
Los dos tipos de hidratos de carbono son necesarios para nuestro organismo y los debemos incluir en nuestra dieta, siempre en las proporciones adecuadas.
Dulces, mermeladas, miel…
Los hidratos de carbono rápidos los encontramos, principalmente, en los dulces, azúcares refinados, mermeladas, miel, caramelos, chocolate, pasteles, helados, etc. Se deben consumir en menor proporción que los complejos, como complemento de éstos, pero nunca los pueden sustituir. Además, su consumo excesivo puede causar alteraciones de azúcar en sangre, sobrepeso, etc.
Los hidratos de carbono lentos se encuentran en los cereales (pasta, pan, arroz, trigo …), frutas, legumbres (judías, garbanzos, lentejas…), verduras, patatas, etc. Son los que más tenemos que consumir y los más beneficiosos, ya que no alteran los niveles de azúcar en sangre por su paso más lento a la misma.
Algunos alimentos pueden considerarse como fuente de ambos tipos de hidratos de carbono, como las frutas, cereales del desayuno … , por lo que su consumo es muy recomendable.
Por Francisco Fernández
Preparador físico de los Equipos Nacionales de Golf