En la serie de capítulos relacionados con los elementos esenciales en nuestra alimentación, vamos a centrarnos ahora en las proteínas, unas largas cadenas de aminoácidos unidos entre sí. En total hay 20 aminoácidos distintos, que se combinan de muchas maneras, formando diferentes proteínas.
El organismo tiene capacidad para elaborar 12 aminoácidos, llamados no esenciales, pero no puede formar los 8 restantes, llamados esenciales, y que deben ser ingeridos con los alimentos.
Elementos imprescindibles
Las proteínas son necesarias, ya que forman parte de las estructuras de las células del cuerpo, de los músculos, tendones, piel, pelo, uñas, de las enzimas, las hormonas, etc. Son además necesarias para el crecimiento y la formación de nuevos tejidos y para la reparación de tejidos dañados. Por lo tanto, se necesita un suministro regular de ellas, en la dieta, para compensar la continua pérdida que se produce en el organismo. Por esta razón, las necesidades proteicas de los atletas o personas que tienen una actividad deportiva continuada y reglada son mayores que las personas sedentarias.
Varios estudios han demostrado que el ejercicio aumenta la descomposición de proteínas y, por consiguiente, los requerimientos dietéticos. La cantidad depende de los siguientes factores.
Tipo, intensidad y frecuencia del entrenamiento
El ejercicio causa una descomposición global de proteínas, que afecta, a la larga, los requerimientos del organismo. Cuanto más tiempo esté practicando ejercicio, mayor es la descomposición de proteínas. A mayor intensidad de ejercicio, asimismo son mayores las citadas necesidades.
· El tiempo que se lleve entrenando
Las personas que se inician en una actividad física tienen mayores requerimientos proteicos que las personas que llevan más tiempo entrenando, ya que, en estos últimos, los mecanismos de conservación proteica son más eficaces.
Dieta
El consumo de calorías e hidratos de carbono es muy importante para el equilibrio proteico. Un consumo bajo puede provocar que se utilicen las proteínas como fuente de energía, y no para la reparación y crecimiento de los tejidos. Se debe procurar elegir proteínas bajas en grasa (leche desnatada, pollo, …).
Las proteínas, de origen animal, se encuentran en los huevos, la leche y sus derivados, la carne y el pescado. Las de origen vegetal se encuentran en las legumbres, etc. Por ello, para vosotros, que estáis en una importante etapa de crecimiento, es fundamental que en vuestra dieta diaria incluyáis alimentos que contengan proteínas de forma equilibrada.
Francisco Fernández
Preparador Físico de los Equipos Nacionales de Golf